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Entrevista a Geert Lovink: "Después de Snowden ya no nos queda vida privada"
3 d'agost de 2014
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Geert LovinkCuando Geert Lovink estuvo en Barcelona hace un par de años– invitado por el Centre de Cultura Contemporània (CCCB)–me contó que las generaciones futuras entenderían el concepto de la privacidad, que ya no confiarían a plataformas como Facebook sus vidas. 
Este año, a mediados del mes de junio, regresó para participar en el Enter Forum, un encuentro dedicado a reflexionar sobre la privacidad en Internet.
Lovink volvió a advertirnos de la importancia de proteger nuestras comunicaciones de empresas privadas y gobiernos que utilizan nuestros datos para controlarnos. “El caso Snowden lo ha cambiado todo”, dijo. ¿Se puede ser totalmente anónimo hoy día?
Lo entrevisté de nuevo y hablamos sobre la vigilancia y el espionaje a raíz del caso Snowden; del recorrido del Institute of Network Cultures que dirige, de la moneda electrónica o ‘bitcoin‘ y de la Web Profunda.
Una charla con Lovink es un intenso viaje exploratorio sobre el sentido y la evolución de Internet.
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Hace un año y medio desde su última visita a Barcelona. ¿Qué ha pasado en Internet en este tiempo? 
¡Sólo una cosa, la más importante: el caso Snowden!
¿Qué supone este caso para los billones de personas que estamos conectadas a Internet? 
El 6 de junio del 2013 ha marcado un antes y un después en Internet. Hemos regresado al 1984. Cuando el ordenador era la gran máquina solitaria, considerada como una herramienta muy poderosa en manos de pocas corporaciones y utilizada por los Estados para la vigilancia y el espionaje. 1984 era el año de la novela de George Orwell pero también cuando Apple introdujo el ordenador personal. Muchos recordarán que se hizo famoso por utilizar un anuncio que hacía alusión al ‘Big Brother’. Apple rompió con la imagen del ordenador con propósitos de control y vigilancia. Después vino la revolución de la computación de los 90, la aparición de la web 2.0 y las redes sociales.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=R706isyDrqI]
¿Y ahora dónde estamos?
Hablando del caso Snowden hemos regresado al pasado. La idea del ‘ordenador personal’ como herramienta para el empoderamiento ciudadano se ha acabado. Lo que sospechábamos desde hacía tiempo, lo que eran rumores o conspiraciones, ahora son evidencias. Y sabemos que las grandes compañías tecnológicas que cada día nos sirven facilidades están masivamente involucradas en los casos de espionaje.
Pero ahora tenemos una Internet distribuida, que debería hacer más complicado el espionaje.
No, porque con Snowden hemos regresado a los inicios, a ese sistema de ordenador centralizado.
¿Cómo podemos vivir sabiendo que los gobiernos nos vigilan?
Ahí está el problema. Podemos vivir porque lo hacemos en una especie de privacidad de nosotros mismos. En Occidente nos creemos únicos, individuales. No somos robots, ni ciudadanos estandarizados. Y la tecnología nos ayuda a reforzar esta idea: tenemos Facebook, amigos en la red, comunidades, etc.
foto 2Algo ha cambiado…
O quizás es que tampoco nos preocupa tanto, mientras podamos seguir en Facebook, chatear, etc.
No, no lo creo. Algo ha cambiado con Snowden. Seguro. Sí que importa que controlen nuestros datos, que nos vigilen. Porque el ‘Gran Hermano’ de Orwell se ha instalado de nuevo, dentro de Facebook y ve todo lo que escribes, lo que publicas, con quién hablas. Eso importa, la gente empieza a ser consciente.
Pero la gente joven, ¿es consciente del mensaje de Orwell?
Apuesto a que sí. Al menos, los jóvenes en Estados Unidos están alertas de esta nueva situación. Ya saben que no pueden emborracharse en una fiesta, publicar las fotos en Facebook y pensar que no tendrán ninguna consecuencia porque forma parte de su vida privada.
¿Se ha acabado con el concepto de ‘vida privada’?
Por supuesto. Si todo puede ser grabado, si todo lo que dices queda registrado, si todos tus movimientos en la Red se saben… ¿qué quiere decir ‘vida privada’?

Dejamos rastro en la Red desde los inicios. El IP de nuestro ordenador nos ha delatado siempre
Correcto. Pero todo ha cambiado con los teléfonos inteligentes. Las IP son algo estático, que utilizas tú, en tu casa, en tu propio ordenador, pero eso cambia con los ‘smartphones’. Con la Internet móvil, de las 24 horas, 7 días a la semana, se producen más datos y rastros fáciles de conseguir.
jpegO sea que, tenemos enormes ventajas por ser tan móviles pero estamos más controlados que nunca. ¿Podemos conseguir un equilibrio?
¿Has leído ‘The Circle’ de Dave Eggers? Es una novela que retoma el espíritu de Orwell. Habla de la creación de  una red, tipo Facebook, donde se obliga a todos los usuarios a ser totalmente transparentes, lo que haces debe ser contado, explicado, posteado. No puedes esconderte, no puedes huir de esta situación. Realmente, la novela es muy depresiva.
 
Un largo camino
El Institute of Network Cultures (INC) que usted dirige en Amsterdam ha cumplido ya 10 años. ¿Es un período largo o corto para explicar los cambios de Internet?
Si pensamos en términos de Internet hemos hecho ya un gran recorrido. Muchas de las iniciativas de la Red han desaparecido muy rápido. Especialmente porque las plataformas que se usaban, murieron. Hace una década había un gran movimiento de la comunidad de blogueros. Todavía existen los blogs pero no la comunidad. Ha evolucionado y se ha convertido sólo en una herramienta para publicar. Los elementos sociales se han ido. ¿Recuerdas ‘Second life’? Todavía existe el entorno de realidad virtual, pero como un juego. El espacio colectivo de identidad que había hace una década, ha desaparecido. Yo me preguntaría si Internet está creando instituciones.
¿En qué sentido? 
No se están creando instituciones para investigar todo lo que Internet está cambiando en el ámbito cultural y artístico. Por eso el Instituto of Network Cultures es bastante singular. ¿En España hay algo parecido, que investigue a fondo los aspectos culturales de Internet? He preguntado en otros países pero no hay respuesta. ¿Es por que no hay nada sobre lo que investigar, porque realmente no pasa nada? ¡Pasan muchas cosas!
Cuénteme qué es lo que han investigado en esta década desde el Network Cultures.
Estos han sido los 10 años de los medios de comunicación. En los años 90, Internet fue descubierta. La gente realmente no la usaba, la conocía muy poco. Pero ya entonces había un pequeño grupo que entendió la Red como una plataforma, capaz de proveer a la gente de una identidad y los unía por sus gustos. Por ejemplo, los amantes del Volkswagen, o los apasionados por el baile, etc. Pero no era vista como medio de comunicación de masas. Hoy incluso la gente que vive en los lugares más remotos está conectada a Internet, no porque les interese la tecnología, no porque les fascine pertenecer a una comunidad que se encuentra en una plataforma virtual sino porque la vida social les fuerza a estar dentro de la Red. Ser parte de ella.
¿Cómo se ven forzados?
Tienen que comunicarse por correo electrónico, comprar online, o tienen hijos que en la escuela estudian con ordenadores, etc.
¿Puede esto explicar el por qué no mostramos interés en saber exactamente qué aceptamos cuando clicamos el botón ‘Acepto’ de una nueva red social?
Puede que sí, pero también es porque no invertimos mucho en mejorar estos botones. Tengo un amigo, Michael Stevenson que diseñó una alternativa llamada ‘Whatever button’. Y describe la actitud general de la gente y la despreocupación por estas consecuencias. “No entiendo lo que me estás diciendo”, “No me importa”, “Quiero entrar y no me interesa lo que me cuentas”, etc. Es un botón que puedes añadir a tu navegador y automáticamente te reemplaza todos los botones ‘Acepto’ por ‘Lo que sea’ para divertirse pero también para la reflexión, para considerar la importancia económica de un servicio de Amazon, o las implicaciones de muchas licencias que clicamos rápidamente. ¿Somos conscientes de los datos que dejamos al aceptar?
Crowdsourcing y bitcoin
En estos momentos, investiga sobre la moneda virtual (bitcoin) y cómo conseguir beneficios para los artistas a través de la Red. ¿En qué se ha centrado? 
Es un nuevo proyecto que empezó hace un año y hemos llamado ‘MoneyLab’. Hemos organizado un gran evento relacionado en Amsterdam y está enfocado al estudio del funcionamiento del crowdfunding.
¿Quiere decir que todavía no sabemos cómo funciona después de años de campañas?
Todavía no lo sabemos. Es muy temprano. Sólo en Holanda hay 80 empresas que promueven el crowdfunding. En Estados Unidos conocemos principalmente Kickstarter pero hay muchas otras. Seguro que en España hay docenas y sólo debes conocer un par de ellas. Debemos estar seguros para qué utilizar el crowdfunding y para qué no. Los resultados de nuestra investigación es que se ha de invertir mucho tiempo en cada campaña (cómo hacer el vídeo de promoción, pensar bien el objetivo, cómo comunicarlo para conseguir que la gente ponga dinero en tu idea, etc.) y no siempre se consigue. Cuando tienes éxito te sientes orgulloso, pero muchas otras veces no resulta.
¿Cuál es la diferencia entre el modelo crowdfunding y el bitcoin?
Crowdfunding es el modelo utilizado siempre para financiar las películas: primero tenías la idea, contabas los gastos, los actores que necesitabas e ibas a buscar el dinero. El Bitcoin se paga después de haber realizado el trabajo. Es una verdadera alternativa a la tarjeta de crédito.
¿Qué me dice de los riesgos del bitcoin?
No hay tal riesgo. ¡Es un experimento! Es injusto tildar a un experimento de peligroso porque esa es la esencia de la tecnología. Sin experimentación no tendríamos nada de lo que hoy tenemos. Si no entiendes esto, nunca probarás nada nuevo.
Se ha hablado mucho de estafas y falsificaciones.
Por supuesto, se acusa mucho de todo esto y de robos. Bitcoin todavía está en sus inicios. Acusar a la gente de que es gente no es suficiente para desmontar un experimento. También podríamos acusar al dólar norteamericano de ser nocivo porque los narcotraficantes lo utilizan. ¡Vamos ya! Éste no es un argumento. ¿Sabes lo más interesante de este momento?
Dígame….
A mí me gustaría que tu, yo, y todos los que quieran, de cualquier país, pero que estén interesados en estos temas, empezáramos un debate para darle forma a las bases de experimentos como el bitcoin. Con hackers, con emprendedores, con artistas, etc. ¿Cómo queremos que sea? ¿Para qué debería servirnos el bitcoin? Estas preguntas están sobre la mesa, junto con muchas otras. Yo creo que, al final, de una forma u otra, acabaremos teniendo algún tipo de pago digital, en tu teléfono, en el ordenador, en cualquier aparato electrónico que tengas. Y entonces la pregunta será: ¿Quién ha sido el arquitecto, quién ha diseñado esta moneda o modelo de pago?
Los bancos o una gran compañía como Google
Los bancos no, porque no están interesados.
¿Y por qué no continuar con las tarjetas de crédito?
No se puede pagar en todo el mundo con ellas.
¿Qué problema le ve al PayPal?
El Paypal es un modelo muy interesante que sobrevive desde finales de los 90. Se creó en la línea del bitcoin. Pero era demasiado temprano. Depende mucho de las tarjetas de crédito y de los sistemas bancarios. No tiene el poder ni la autonomía que proponía al inicio, pero la gente todavía lo utiliza.
¿Contempla el bitcoin como una posibilidad de ganancia para los artistas?
Sí. Dejemos de llamarlo ‘bitcoin’ y digamos ‘moneda digital’. Muchas editoriales, productoras de películas o galerías de arte van a dejar de pagar a los artistas. Los artistas tendrán que organizar su propios ingresos, desaparecerán los intermediarios y la gente que consuma arte pagará directamente a los artistas. Esto es lo que el siglo XX enseñó con el sistema del copyright. Se acabó ganar dinero a través de los discos. Los escritores estarán en la misma situación. Escribirán un libro sabiendo que no van a vivir de las ventas. Mucha gente cree que los escritores volverán a ser ‘trobadores’, que viajarán y explicarán las historias a una audiencia. Quizás no ocurra pero lo que es seguro  es que las ventas de libros están muertes.
Realmente es un gran cambio y reto
Lo es. Los artistas deben estar involucrados en el debate de cómo van a cobrar por su trabajo y deben implicarse en los aspectos más tecnológicos y técnicos. Y también pensar en los modelos de redistribución. El crowdfunding y el bitcoin no contemplan modelos clásicos de redestribución. Y eso es lo que me gusta.
El gran mito de la Web Profunda  
Usted ha hablado en el Enter Forum sobre la cultura del anonimato en Internet y me ha recordado la Web profunda. Corre el mito que está formado por más del 90% de la gente conectada a  Internet. 
No me creo que esa proporción sea cierta.
 ¿Por qué
Porque si el 96% de la población conectada es visitada por muy poca gente, debido a las restricciones que hay en esa Internet oculta, podríamos hablar de la web muerta, no profunda. En estos momentos hay 3  billones de personas en la web visible, no me creo que haya más gente en la parte oculta. Pienso que el grupo que visita esa parte es muy pequeño. Si TOR es una de las principales herramientas para entrar en la web profunda, podemos ver estadísticas que son conocidas.
Quizás deberíamos entrar en Wikipedia y cambiar todas las definiciones que catalogan a la Web profunda con el 90% de información oculta.  
Pues quizás toque hacer eso. En mi opinión, estamos hablando de la Web muerta.
¿Qué es para usted la Web muerta?
Máquinas que no se han actualizado, bases de datos antiguas, servidores que están fuera de uso, otros que se utilizan para spam. No es cierto, que se aproveche para vender drogas, tráfico ilegal, etc. La humanidad tiene otras prioridades que no son úncamente la web profunda. Además, técnicamente no es fácil acceder y eso hace que haya mucha gente que ya no entre. Tienes que estar muy preparada. Incluso si hablamos de 10 millones de personas utilizandolo eso no es el 90% de los billones de personas que estamos en Internet.
¿Y cree que esta pequeña internet oculta crecerá y será más fuerte para luchar contra los gobiernos y grandes compañías que controlan y espían?
Eso estaría muy bien, pero todo pasará de otra manera. La gente acabará perdiendo el interés por sus productos y con el tiempo desaparecerán.
 

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